La proteína ayuda a conservar masa muscular y mejora la saciedad, pero no convierte una comida en buena o mala por sí sola.
Empieza por la estructura
Antes de perseguir un número exacto, procura que tus comidas principales tengan una fuente clara de proteína.
- Huevo o claras
- Pollo, pescado o carne
- Lácteos, leguminosas, tofu o soya
Reparte, no amontones
Distribuir proteína en dos a cuatro comidas suele ser más práctico que intentar compensar todo en la cena.
Personaliza la cantidad
La cifra adecuada cambia con tu peso, entrenamiento, salud y objetivo. Una consulta sirve para convertir una recomendación general en algo aplicable.
Importante
Este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica, psicológica o nutricional individual.